Panamá tiene una reputación bastante curiosa entre los mochileros. Por un lado, es uno de los países más modernos y desarrollados de Centroamérica, con el Canal de Panamá, rascacielos, bancos internacionales, apartamentos de lujo, centros comerciales enormes y hoteles que pueden hacer que tu presupuesto empiece a llorar antes de que termine el primer día. Pero, por otro lado, basta con alejarse unas cuantas calles de las zonas turísticas para descubrir un Panamá completamente diferente, donde puedes sentarte en un pequeño restaurante local, comer un plato enorme por unos cuantos dólares y preguntarte por qué pensabas que Panamá era tan caro.
La realidad es que existen dos Panamás funcionando al mismo tiempo. Está el Panamá de los traslados privados, los hoteles elegantes, los restaurantes internacionales, los tours organizados, los resorts y los servicios diseñados específicamente para turistas. Y luego está el Panamá donde vive la mayoría de la gente todos los días. Allí están los buses locales, las fondas pequeñas, los mercados, las panaderías, los puestos de comida, los hostales y las formas sencillas de desplazarse por el país. El mochilero que aprende a moverse entre estos dos mundos puede reducir muchísimo sus gastos sin tener que sacrificar las experiencias que hacen especial a Panamá.
Una de las reglas más importantes para viajar barato es sencilla: no le pagues a otra persona para hacer algo que puedes hacer tú mismo. Un traslado privado puede recogerte directamente en el hostal, colocar tu mochila en el vehículo, llevarte hasta tu destino y dejarte exactamente en la puerta. Es cómodo, claro que sí. Pero la comodidad tiene un precio. El bus local puede ser menos elegante, quizá tengas que caminar hasta la terminal, preguntar a varias personas cuál es el bus correcto y aceptar que el horario que aparece en internet puede ser más una sugerencia que una promesa. Pero probablemente pagarás mucho menos. Y además verás mucho más del país.
El transporte público puede convertirse en una de las mejores armas del mochilero en Panamá. No todas las rutas serán cómodas y algunas pueden convertirse en pequeñas aventuras. Puede que el bus esté lleno, que alguien lleve una bolsa gigantesca cuyo contenido prefieras no investigar o que la música esté a un volumen que parezca diseñado para probar los límites de la audición humana. Pero ahí está parte de la experiencia. Mientras el turista que pagó un traslado privado pasa rápidamente por las ciudades y pueblos, tú estás viendo cómo funciona realmente Panamá. Estás compartiendo el espacio con personas que viven allí, viendo los comercios locales y pasando por lugares que probablemente nunca aparecerían en un itinerario turístico.
La comida es otra de las grandes oportunidades para ahorrar. Uno de los errores clásicos es caminar por una zona turística, encontrar un restaurante bonito, sentarse, recibir un menú en inglés y terminar pagando 18 dólares por una hamburguesa. Entonces aparece la conclusión inevitable: "Panamá es caro". No. Ese restaurante es caro. Camina unas cuantas calles y probablemente encontrarás una fonda llena de trabajadores, taxistas, empleados de oficina y personas que realmente viven en la zona. Allí puedes encontrar arroz, frijoles, pescado o carne, ensalada, plátanos y otros acompañamientos por mucho menos dinero.
Una de las mejores técnicas es observar dónde comen los trabajadores locales. Un restaurante pequeño y lleno durante el almuerzo suele ser una señal mucho mejor que un restaurante vacío con iluminación perfecta y una pared diseñada específicamente para fotografías de Instagram. La comida local no solo puede ser más barata, también puede darte una experiencia mucho más auténtica. Y si no tienes idea de qué pedir, simplemente mira el plato de la persona que está sentada al lado y pide lo mismo. Es una especie de ruleta gastronómica para mochileros, pero con arroz en lugar de dinero.
Los mercados también pueden convertirse en una mina de oro para quienes viajan con presupuesto limitado. Panamá tiene una enorme variedad de frutas tropicales, y no necesitas pagar todos los días por un desayuno de hotel para alimentarte bien. Puedes comprar bananas, piña, papaya, mango, maracuyá y muchas otras frutas por poco dinero. De repente tienes un desayuno barato, saludable y mucho más interesante que un buffet internacional. Además, los mercados te permiten ver una parte del Panamá cotidiano que muchas veces desaparece detrás de los restaurantes y hoteles turísticos.
Los hostales son otra pieza fundamental del rompecabezas. Si no necesitas una habitación privada todas las noches, una cama en un dormitorio puede reducir considerablemente el costo del viaje. Pero el verdadero valor de un hostal va mucho más allá del precio de la cama. Allí están los otros mochileros. Y los mochileros son una fuente de información increíblemente valiosa. Alguien acaba de llegar de Santa Catalina. Otro viene de Bocas del Toro. Otro acaba de regresar de Boquete. Alguien sabe dónde comer barato, alguien encontró una excursión mucho más económica y alguien probablemente descubrió cómo llegar en bus a un lugar que una agencia turística quiere cobrarte mucho más por visitar.
Por eso hay que hablar con otros viajeros. Mucho. Si alguien entra al hostal y dice que acaba de regresar de Coiba, pregúntale cómo llegó, cuánto pagó, dónde se quedó y si la excursión valió la pena. Si alguien acaba de regresar de Guna Yala, pregúntale cómo fue realmente la experiencia. Si alguien menciona un lugar que nunca has escuchado, pregunta. Los mochileros forman una enorme red internacional de información que funciona con café, cerveza y una cantidad preocupantemente pequeña de horas de sueño.
Otra excelente manera de ahorrar es no reservar absolutamente todo con meses de anticipación. Evidentemente, hay momentos en los que conviene reservar, especialmente durante temporadas de mucha demanda. Pero si tienes cada noche, cada transporte, cada excursión y cada traslado completamente planificados desde antes de llegar, probablemente terminarás utilizando muchas de las opciones más cómodas y también más caras. Tener cierta flexibilidad te permite comparar precios cuando llegues, preguntar a otros viajeros y descubrir alternativas que quizá nunca aparecieron durante tu planificación.
Eso tampoco significa que tengas que elegir siempre la opción más barata. Viajar como mochilero no significa vivir a base de una banana durante tres días para ahorrar dos dólares. Significa gastar el dinero de manera inteligente. Si realmente quieres bucear en Coiba, hazlo. Si quieres surfear en Santa Catalina, alquila la tabla. Si quieres hacer una excursión increíble por las islas, paga por ella. Si encuentras un lugar espectacular donde quieres quedarte unos días más, disfruta. La idea es ahorrar en las cosas que no importan para poder gastar en las que sí importan.
Una de las mejores filosofías para viajar por Panamá es ahorrar en comodidad y gastar en experiencias. Un excelente viaje de buceo puede convertirse en uno de los recuerdos más importantes de tu vida. Un traslado privado que te lleva al mismo lugar que un bus puede ser simplemente dinero que desapareció de tu cuenta bancaria. No todas las cosas caras son malas y no todas las cosas baratas son buenas. La cuestión es decidir qué merece realmente tu dinero.
Además, muchas de las mejores experiencias de Panamá pueden ser bastante económicas. Caminar por un pueblo, visitar un mercado, explorar una playa, observar animales, hacer senderismo, nadar en un río, contemplar una puesta de sol o simplemente pasar una tarde hablando con otros viajeros no necesita costar una fortuna. Panamá tiene una cantidad absurda de naturaleza y, afortunadamente para los mochileros, la naturaleza normalmente no te pide una tarjeta de crédito antes de dejarte disfrutarla.
La selva es especialmente interesante. Dependiendo del lugar, existen senderos que puedes explorar sin contratar una excursión costosa. Puedes descubrir bosques, montañas, ríos y cascadas sin tener que pagar cada vez que quieres entrar en contacto con la naturaleza. Por supuesto, hay lugares donde contratar un guía local es recomendable o necesario, especialmente cuando se trata de zonas remotas o actividades específicas. Pero la idea de que cada experiencia interesante en Panamá necesita costar 100 dólares es simplemente falsa.
Viajar lentamente también puede ayudarte muchísimo. Si cambias de destino cada uno o dos días, constantemente estás pagando transporte, nuevas habitaciones y traslados. Si te quedas más tiempo en un lugar, empiezas a conocerlo. Descubres dónde comen los locales, cuáles son los lugares baratos, quién puede recomendarte una excursión y qué cosas realmente valen la pena. Incluso puedes terminar gastando menos porque ya no tienes que pagar continuamente para desplazarte.
También existe una pequeña trampa que destruye silenciosamente el presupuesto de muchos mochileros: los gastos pequeños. Cinco dólares por un café. Siete dólares por desayuno. Ocho dólares por una bebida. Diez dólares por un taxi. Cinco dólares por un snack. Quince dólares por una atracción. Cada gasto parece insignificante. Pero después de unas semanas, todos esos "solo son cinco dólares" pueden convertirse en una cantidad bastante dolorosa. Probablemente una de las frases más peligrosas para un mochilero sea precisamente: "No importa, son solo cinco dólares."
Panamá puede ser muy asequible si sabes dónde poner tu dinero. Puedes dormir barato, comer local, utilizar transporte público, caminar, compartir taxis, dividir excursiones con otros viajeros y aun así darte algunos gustos. No tienes que convertirte en un monje que vive con tres dólares al día. Simplemente tienes que decidir qué cosas realmente valen la pena.
Y esa es precisamente la libertad del mochilero. No tienes que experimentar Panamá de la manera más cara. Puedes decidir cuánto confort necesitas. Puedes despertarte en un hostal, desayunar por unos pocos dólares, tomar un bus local, caminar por un bosque tropical, nadar en un río, conocer a otros viajeros y terminar la noche tomando una cerveza mientras cuentas las historias del día.
Panamá puede ser un país lujoso. Puedes gastar cantidades enormes de dinero en hoteles, restaurantes, resorts, barcos privados y excursiones. Pero esa es solamente una versión del país. Existe otro Panamá, mucho más cercano al que conocen quienes viven aquí. Un Panamá de fondas, buses locales, mercados, hostales, vendedores ambulantes, playas públicas, pequeños pueblos, senderos y lugares donde probablemente terminarás con más barro en los zapatos que turistas a tu alrededor.
Y para muchos mochileros, ese es precisamente el mejor Panamá.
Porque no solamente estás viendo el país. Estás atravesándolo. Estás tratando de descubrir qué bus necesitas. Estás preguntando direcciones a desconocidos. Quizás te subes al bus equivocado una vez. Encuentras un restaurante que nunca habría aparecido en tu aplicación de viajes. Conoces a otros mochileros. Te pierdes un poco. Encuentras algo increíble. Te desesperas porque un bus llega tarde. Y después descubres que esas pequeñas complicaciones son precisamente las historias que más vas a contar cuando vuelvas a casa.
La verdadera estrategia para viajar barato por Panamá no es complicada. Duerme barato. Come local. Usa el bus. Camina cuando puedas. Comparte gastos. Habla con otros viajeros. Compra en los mercados. Sé flexible. Gasta dinero en experiencias increíbles, pero no en comodidad innecesaria.
Porque Panamá no necesariamente es caro.
La comodidad es cara.
Y los mochileros llevan décadas descubriendo cómo evitar pagar por ella. Toman el bus, comen donde comen los locales, duermen en hostales, hablan con desconocidos, caminan un poco más y aceptan que no todos los días tienen que salir perfectamente.
Y muchas veces, precisamente cuando dejas de intentar controlar cada detalle, es cuando Panamá empieza a mostrarte lo mejor que tiene.

